Hoy, durante su descanso para almorzar, Celia hablaba con su colaboradora, Esther, sobre los tinos que son necesarios para obtener el hombre de sus sueños. Esther tiene mucho éxito con el juego del amor, y Celia quería aprender sus trucos. Celia escuchó cuidadosamente a cada palabra que Esther le dijo, porque es viernes y Celia se gustaría practicar los trucos por la noche.
Después de trabajo y cena con su prima, Celia fue por el metro a través la bahía a su casa en Oakland. Ella se puso ropa favorecedora, apliqué un toque de perfume, y salió a la puerta otra vez para ir a un bar. Ella decidió a ir a un nuevo bar para mirar a carne fresca. Cuando Celia llegó al bar Bissap Baobab en el barrio del Misión, ella sabía que estaba en el lugar perfecto. Era un bar pequeñito, pero lleno de hombres guapos. Ella se sentí a la barra, y tomó una bebida, mientras escudriñaba el cuarto hasta vio el más guapo hombre del todo el mundo. El hombre caminaba hacia la puerta, entonces Celia supo que necesitó pensar rápidamente. Celia recordó que Esther le dije, “Necesitas aparecer como tienes un novio o esposo y, por eso, aparecería más deseable.”
Cuando Celia llegó afuera, vio que el hombre estaba de pie al bordillo y estaba fumando un cigarrillo. Esta fue su oportunidad, por eso, Celia se acercó el hombre, y en una voz sensual, dijo, — ¿Tienes un encendedor, por favor? —
El hombre vio a ella de su cara, a sus pierdas y a su cara otra vez, y dijo, —Si…aquí esta. Puedo ayúdate porque hace mucho viento este noche…. —
—Gracias. — Celia devolvió su cabeza, tembló su pelo larga, y respondió, — ¡Ahhh… me había muerto para un cigarrillo! —
—Conozco la sensación…— porque el hombre ha tenido un día duro, pero por lo tanto, como hablaba de piloto automático, él dijo uno de sus frases para ligar, —No debes venir muy seguido porque me habría fijado en tí antes. —
—Celia le gustó el frase para ligar, pero quería que el hombre saber que ella es deseable, y entonces dijo una mentirijilla, —Ah, si es mi primera vez, pero mira, necesitas saber que tengo novio… pero esta noche me dejó plantada.—
—Con un tono más interesado y coqueteado, —Ay, él no sabe como tratar una mujer. Si fuera mi novia, tratarías como una reina. Celia se ruborizó, entonces el hombre dijo, — ¿Quieres ir adentro para tomar algo? —
Celia batió sus pestañas y dijo —Pues, eres muy simpático y muy atractivo, y estoy rabiosa con mi novio… ¿Entonces, por qué no? ¡Vamos! —